Llamado al compromiso. El Arzobispo Emérito de Santa Cruz, afirmó que la construcción de una Bolivia reconciliada no depende únicamente de las autoridades, sino del compromiso diario de cada ciudadano.

Durante la celebración eucarística dominical, Monseñor Sergio Gualberti, Arzobispo Emérito de la Arquidiócesis, inició reflexionando sobre cómo millones de personas en el mundo son víctimas de sistemas económicos que generan exclusión y marginación. “Los pobres de todos los tiempos sufren porque no son reconocidos en su dignidad de personas”, expresó.
Monseñor Sergio subrayó que la pobreza debe ser entendida en todas sus dimensiones, incluyendo la falta de oportunidades, la exclusión social y la ausencia de reconocimiento humano.
Así mismo destacó que Jesús se conmueve ante el sufrimiento de quienes son ignorados y olvidados por la sociedad. En la misma línea, advirtió que una economía que pierde de vista a la persona, termina generando mayores desigualdades y profundizando el sufrimiento de los más débiles.

La mirada de Jesús se vuelve compasión
Gualberti invitó a los fieles a contemplar la mirada compasiva de Jesucristo sobre los pueblos que sufren, estableciendo un paralelismo entre las multitudes descritas en el Evangelio y la situación que viven actualmente miles de bolivianos.
“El Señor veía a las multitudes extenuadas y abandonadas como ovejas sin pastor”, recordó el Obispo Emérito, explicando que esa misma mirada de Cristo continúa posándose hoy sobre quienes padecen pobreza, exclusión, incertidumbre y desesperanza.

Llamado a la reconciliación nacional
Monseñor Gualberti realizó un profundo llamado a la reconciliación nacional, afirmando que Bolivia atraviesa momentos de división y enfrentamiento que exigen el compromiso de todos los ciudadanos para construir una sociedad basada en la paz, la justicia y el respeto por la vida.

“La mies es mucha y los obreros son pocos”: La iglesia llama a más discípulos comprometidos
El Arzobispo Emérito recordó que la misión de los cristianos es convertirse en auténticos forjadores del Reino de Dios, promoviendo la justicia, la verdad, la libertad y la reconciliación social.
Al referirse a la situación que atraviesa nuestro país, Monseñor Sergio expresó: “Estamos ante una tarea muy urgente en nuestra Bolivia y en nuestros tiempos: un país dividido, enfrentado donde reina la violencia y donde se juega con la vida de los demás”. Frente a esta realidad, sostuvo que la construcción del bien común no puede recaer únicamente sobre las autoridades, sino que constituye una responsabilidad compartida por todos los bolivianos.
“La paz comienza en nuestras familias, en nuestros hogares, en nuestros lugares de trabajo y en cada espacio donde desarrollamos nuestra vida cotidiana”, afirmó.
Finalmente, motivó a los fieles a no dejarse vencer por la confrontación ni por el desaliento, sino a convertirse en sembradores de esperanza.
(Redacción y Fotografías: Lic. Jaime Aguirre Peña)